CREANDO MI REALIDAD.
Conducía por la carretera a ciento veinte por hora cuando ocurrió; se distrajo con algo que estaba al margen del camino y cuando volvió a mirar en la dirección de la marcha, apenas quedaban unos segundos para reaccionar. Era casi demasiado tarde; el gran camión que iba delante frenó de pronto. Para salvar la vida tumbó la motocicleta iniciando un patinazo angustioso, que le pareció eterno. Se vio a sí mismo en cámara lenta, pasando por debajo del camión. Pero sucedió lo peor; el depósito de combustible (gasolina) perdió el tapón, y el combustible se derramó y encendió. Cuando volvió en sí se hallaba en la cama de un hospital, traspasado por el dolor, incapaz de moverse y sin atreverse casi a respirar. Las tres cuartas parte de su cuerpo estaban cubiertas por horribles quemaduras de tercer y cuarto grado. Pero él se negó a rendirse; luchó por salvar la vida, y luego por reanudar su carrera profe...